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Oda a la paz y escepticismo sobre la bondad del ser humano

Por: Héctor Segarra López

Desde siempre, los humanos hemos estado en guerra entre nosotros mismos, ya fuese con lanzas, piedras o armas de fuego. No hemos cambiado en absoluto en ese aspecto. A pesar de suponer una pérdida brutal de vidas y de recursos, de ser una vergüenza para la humanidad, como constatan las múltiples páginas dedicadas a las guerras en los libros de historia, esta continúa seduciendo a muchos líderes mundiales y beneficiando a la empresa armamentística. Ya sea por dinero, ambición y odio, la guerra es una constante en la historia de la humanidad. 

Incluso cuando hemos visto lo peor de lo que es capaz el ser humano, de haber conocido los ataques y exterminios más brutales, continuamos fracasando a la hora de mantener la paz. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI haya invasiones? ¿Cómo es posible que gente inocente en Ucrania, Siria, Afganistán y muchos otros lugares del planeta tenga que sufrir estas tragedias? Las víctimas de la avaricia y la propaganda son gente cuyo único error fue nacer en el lugar equivocado. 

Mientras miles de civiles inocentes se van a dormir temiendo por sus vidas y las de sus seres queridos, los señores de la guerra duermen plácidamente en sus aposentos y se embuten en sus trajes al levantarse. Algunos de estos no solo se enorgullecen de sus incursiones y avances sobre el terreno sin despeinarse, sino que ante su gente se vanaglorian de las atrocidades que cometen, recurriendo a muchos eufemismos y retorciendo la lengua para alcanzar sus designios imperialistas. 

Nos hablan de daños colaterales en lugar de muertes de civiles, de desnazificación, un concepto que trae recuerdos de las supuestas “armas de destrucción masiva” de Iraq que nunca se encontraron, excusas para intentar convencernos de que esta invasión es una “operación militar especial”.

Y ante esta realidad, ¿qué poder tiene el pueblo? Si la unión hace la fuerza ¿por qué los pueblos unidos no podemos acabar con todas las contiendas militares, con los crímenes de guerra y con los genocidios? Posiblemente, el pueblo y todos los que formamos esa masa adolecemos a nuestro pesar (o no) de determinación, empatía y o bien miramos a otro lado y nos acostumbramos a vivirla a través de una pantalla mientras no nos toque de cerca. 

Mi escepticismo sobre la bondad de la condición humana me hace pensar que tal vez las guerras y sus consecuencias sean algo inevitable. En este sentido, creo los conflictos bélicos, de una u otra naturaleza, seguirán existiendo siempre que haya alguien con más poder a la que le beneficie. 

Redactor junior

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