Horacio Altuna en el despacho de su casa en Sitges. Fotografía: Àlex Altuna

Horacio Altuna, dibujante de cómic: “Cuando se dibuja para un periódico, no se da tanto la censura como la autocensura”

Por: Alex Altuna y Pau Deusedes

Horacio Altuna es el creador de miles de tiras cómicas como El Loco Chávez, El Nene Montanaro, Familia Topo y Es lo que hay. Sus viñetas cómicas se publicaron diaria e ininterrumpidamente en el diario Clarín desde 1975 hasta 2019. Los protagonistas de sus viñetas, como Hugo (protagonista de El loco Chávez), han narrado durante más de cuatro décadas con grandes dosis de humor e ironía el día a día de la realidad Argentina. Horacio Altuna, su creador, es un fanático del racing, del Barça y de las milanesas. También es un gran enamorado de Sitges, el pueblo donde reside desde hace 40 años.

¿Cómo y cuándo supiste que querías ser dibujante?

El dibujo siempre me gustó y siempre dibujé, pero a los veintipico años, cuando había fracasado como estudiante, decidí empezar a trabajar en un criadero de pollos. El trabajo en la granja también se acabó, pero allí tuve un socio que era dibujante y sabía que yo también dibujaba. Él fue quién me alentó para que empezara a dibujar profesionalmente. También me facilitó la posibilidad de entrar en una revista argentina donde me pagaban muy mal, pero fue donde realicé mi primer trabajo como dibujante. Ahí me di cuenta de que eso era lo que quería hacer y, desde entonces (en 1965), sigo dibujando. Llevo más de 50 años dedicándome a ello.

¿Crees que en España hay más censura que en los periódicos de Argentina?

Yo imagino que es igual, pero más que censura, lo que sucede es que los periódicos están todos más o menos marcados. Tienen una ideología a la que obedecen más o menos todos los medios de comunicación. Aquí, en España, como en Argentina o en Francia, si uno trabaja como periodista o dibujante, no puede tener una ideología y ejercerla de una manera muy distinta a la que tiene el periódico en el que se trabaja. Es decir, si yo soy un tipo muy de izquierdas y el periódico es de derechas, no puedo hacer un trabajo que vaya en contra de la derecha, porque o no me lo van a publicar o me van a echar. Entonces ahí lo que se da no es tanto la censura como la autocensura.

¿Has tenido problemas para publicar tus tiras o viñetas en alguno de los dos países? 

No he tenido muchos problemas a la hora de publicar mis tiras, pero cuando vivía en Argentina, durante la dictadura, yo ya sabía que había algunas cosas que no podía decir. Por lo que ejercía una autocensura.

Hemos visto que en 2004 ganaste el gran premio del salón del cómic de Barcelona. ¿Qué sentiste cuando te lo dieron?

No lo esperaba. Yo ya sabía que era un tipo más o menos reconocido profesionalmente, puesto que me habían otorgado otros premios antes, pero este fue el que menos me esperaba, ya que este siempre se había entregado a gente que había nacido en España. De hecho, hasta el día de hoy soy el único autor extranjero que lo ha recibido. Sentí un reconocimiento muy grande por parte de mis colegas y por parte de la gente. Es algo que te da una satisfacción interior muy grande, sobre todo ver que a la gente le gusta lo que haces.

¿Cuál es el personaje al que más cariño le tienes y que más te ha gustado crear? ¿Por qué? 

Todos los personajes que he hecho los he hecho con cariño. No hay ninguno por el que sienta más cariño, pero sí que hay algunos que se han hecho más famosos, como El Loco Chávez.

¿Hay gente que cuando piensa en lo que has hecho solo ve lo erótico? ¿Qué piensas al respecto? 

Siempre digo lo mismo, tengo hechas 12.000 o 15.000 páginas, pero erótico solo tengo alrededor de 400 o 500, por lo cual me molesta un poco que me encasillen en este género.

¿Consideras que con el dibujo se puede ganar bien la vida?

He tenido la fortuna de poderme ganar la vida con el dibujo, pero no es una cosa que sea sencilla. Cuando yo empecé había mucho cómic y trabajo para todo el mundo, pero ahora, desafortunadamente, poco a poco, se va perdiendo el cómic y los diarios, donde también había muchas tiras. Por eso, para alguien que recién empieza, puede ser muy difícil llegar a ganarse la vida.

¿Crees que el dibujo, la ilustración y la viñeta cómica es una salida profesional viable hoy en día?

En la actualidad no, pero nunca se sabe. Si de repente se publica una tira cómica y se vende mucho, sí que puede llegar a ser una salida profesional viable.

¿Cómo te llevas con las nuevas tecnologías? ¿Gracias a ellas te ha sido más fácil hacer tus tiras?

Con la tecnología me llevo bien, pero hace unos años empecé a dibujar con Photoshop y no me acabo de sentir cómodo. También hace relativamente poco que he empezado a dibujar con el iPad pro, pero yo sigo prefiriendo trabajar en lápiz y papel. Luego lo escaneo y ya paso a pintarlo en el iPad.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Para el futuro, yo quiero seguir trabajando, me gustaría terminar un proyecto que estoy haciendo. De hecho, sigo trabajando en un periódico de Argentina y me gustaría hacer otro proyecto que tengo en mente.

En tu carrera has pasado por los tres roles por los que puede pasar un autor de cómic: has sido dibujante con guionista, dibujante y guionista, y también guionista con dibujante. ¿Cuál crees que es el papel que mejor se te ha dado o con el que te has sentido más cómodo trabajando?

Lo que más me gusta es hacer el guion de mis propias historias, porque a veces el dibujante que lo tenía que interpretar no lo hacía como yo lo había pensado e ideado en mi cabeza, así que, por esta razón, también me gusta dibujar mis propias historias.

¿Han cambiado mucho las técnicas de los dibujantes de hoy en día respecto a cómo se dibujaba hace 20, 30 o 40 años?

Sí, se nota mucho porque cuando yo empecé se necesitaba saber dibujar muy bien y tener mucho conocimiento técnico. En la actualidad, eso no es tan necesario, pero esto no significa que sea peor. No obstante, a mí me gusta más el estilo clásico del cómic.

¿Cuál era tu cómic o historieta favorita de joven?

Pasé por muchas épocas, pero a mí me gustaba mucho Flash Gordon.

¿Quiénes han sido tus referentes o maestros?

Son muchos, porque al pasar el tiempo voy teniendo más y más, y cada uno me gusta más que el anterior. Por ejemplo, al principio me gustaba Milton Caniff, entre otros, pero luego conocí a otros como Chan Gero, que me encantan.

¿En qué momento tomaste la decisión de emigrar a España?

Lo pensé desde los 28 hasta los 40 años. Estaba en un techo profesional, es decir, estaba en lo más alto de mi carrera, pero quería una vida mejor para mis hijos y dejar de vivir en una dictadura. Y también quería empezar de cero, ya que aquí no conocía prácticamente a nadie.

¿Te costó integrarte en España o cuando llegaste sentiste que este no era tu sitio?  

Cuando vine tenía 40 años y era completamente argentino. Por esa misma razón, había cosas que me gustaban y cosas que no, pero aun así fui muy bien recibido en Catalunya, cosa que agradezco, puesto que el año que viene habré pasado la mitad de mi vida en Catalunya. Aquí se criaron mis hijos y ahora mis nietos.

Redactor junior

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